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miércoles, 18 de julio de 2007

El faraon extraterrestre

Egipto. Tierra de hacedores, de grandilocuentes obras, de mártires y reyes. Zona seleccionada por ciertos Dioses -ahora en el olvido- que bendijeron a los campesinos con la sabiduría de las estrellas. La sombra de un vigoroso pasado se pierde en la desembocadura del Nilo. Los hijos han convertido el paraíso en negocio, al símbolo en moneda. Parece mentira que toda aquella agraciada cultura se esté perdiendo. El peor enemigo de la historia es la economía. La pobreza y la falta de recursos ahoga el nido de los faraones. La memoria de una nación está en juego.

INTRINCADA EXCAVACIÓN
En 1987 el egiptólogo francés Louis Caparat comenzó las negociaciones con el gobierno egipcio con la intención de llevar a cabo una serie de excavaciones en la Gran Pirámide de Keops. La razón era un tanto pedante: Caparat afirmaba que todavía no se habían descubierto las habitaciones más importantes de la pirámide. Solo él y sus tres ayudantes podrían excavar allí y acceder a los tesoros ocultos. El ministro de educación y el canciller francés de aquel entonces exigieron algún tipo de prueba. Caparat llevó al estrado una serie de planos y manuscritos en donde se afirmaba -de cierto modo- que entre los sitios descubiertos desde principios de siglo hasta la década del 80 existían ciertas zonas en gris. Estos lugares no pudieron ser accesados por los anteriores arqueólogos. Así mismo, Caparat presentó una carta de una empresa norteamericana que ponía a disponibilidad una moderna máquina excavadora, lo cual ayudaría de sobremanera en el trabajo. El ministro pidió una semana de receso en las conversaciones.

En el invierno del 88, Caparat y sus asistentes excavaban ya en Keops. Se le concedió el plazo de cuatro meses con posibilidad de extender el tiempo si se llegaba a encontrar algún indicio. El trabajo fue preciso y llegó a agotar al arqueólogo. No obstante, la tajante persistencia fue su mejor consejero. Día a día avanzaban con rapidez. La excavadora americana funcionaba con increíble acierto. Llegó a trabarse en algunos tramos.

Al poco tiempo, uno de los ayudantes de Caparat - Ernest - comenzó a tener cierto malestar en el pecho. No podía ingerir alimento alguno. Vomitaba de forma extraña, no lograba conciliar el sueño y se quejaba cuando le tocaban. Una sugerente marca roja le rodeaba el cuello. El arqueólogo le acompañó hasta el hospital más cercano. Para su mala suerte debieron internarle. Los médicos le examinaron. Al parecer sufría de un virus no identificado que atrofiaba los conductos internos de los pulmones. Las fosas nasales emanaban gran cantidad de flemas de un color rojizo.

Como precaución, el médico le pidió a Caparat que detuviese las excavaciones. Podría ser algún tipo de trampa creada y desarrollada por los egipcios antiguos.

El arqueólogo afrontó una seria decisión. O abandonar definitivamente la excavación, o continuar por su cuenta. Los otros ayudantes se negaron a prestarle servicios. Temían contagiarse.


EL DESCUBRIMIENTO
En la plenitud de la investigación, Caparat atravesó largos túneles y sobrevivió a cualquier inconveniencia tanto climática como física. Era común que la presión atmosférica fuese baja, lo cual le impedía respirar correctamente. Por esta razón trabajaba desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde. A posteriori se dedicaba a analizar los resultados y anotarlos en sus registros.

Una semana antes de que se venciese el lapso programado por el gobierno egipcio, Caparat halló lo que aparentaba ser el principio de una entrada. Marcó el borde superior con su instrumental, una pequeña escoba de mano le ayudó a limpiar el terreno. La tierra era espesa. No se dejaba manejar fácilmente. Caparat descubrió tres jeroglíficos entrelazados por lo que parecía ser un ramo de olivo. Tardó aproximadamente una hora en decodificarlos. Los signos hacían referencia al faraón Keops y a sus condescendientes. El arqueólogo -emocionado- se comunicó con el canciller francés. La excavación recibió apoyo directo del gobierno egipcio. El que antes era un simple soñador, era reconocido como un talentoso investigador. Aunque todavía quedaba mucho por descubrir, Keops asombraría nuevamente al mundo.

LA TUMBA DE CRISTAL
Una centena de hombres y 61 días fueron suficientes para librar de obstáculos la preciada entrada. La puerta yacía en buen estado. Mostraba una cantidad interesante de figuras, representadas en bajorrelieves de fino corte. Con la ayuda de un remolque externo se logró derribar las trabas que impedían abrirla. Los científicos cubrieron sus rostros con máscaras. Examinaron, con precaución, el lugar. Estaba completamente oscuro. Caparat fue el primero en avanzar en tierra desconocida. Para su sorpresa, la recámara contaba con dos círculos de unos 20 centímetros (aproximadamente) ubicados en ambos extremos del sitio por los cuales ventilaba aire. La sorpresa no se hizo faltar. Caparat se topó con una gigantesca tumba de cristal macizo. Llamó a sus asistentes -que habían regresado a sus tareas luego de la buena nueva- y les pidió que alumbrasen el objeto a la brevedad. Para el horror de muchos, un cadáver yacía dentro de la tumba. Y no parecía ser humano.

El cuerpo fue depositado en una ambulancia especial y fue llevado a un centro de investigaciones donde se practicarían diversos exámenes. La tensión creció cuando Caparat halló entre las piernas del ser un papiro antiquísimo. Abandonó el lugar y se retiró a sus aposentos en un hotel. El ministro egipcio de relaciones exteriores se hizo presente en la excavación junto con la fuerza policial. Cercó la zona y prohibió el acceso.

EL PACTO DE KEOPS
Transcribió la traducción con severo cuidado a su cuaderno personal. Caparat se asombraba con cada nueva decodificación. Los jeroglíficos no poseían la construcción fonética normal. El estilo variaba por signo. Al parecer, el faraón Keops había firmado un tratado con un alienígena proveniente de un sistema estelar lejano. El ser le brindaba completa protección durante su vida a cambio de refugio. Así mismo, le explicó el devenir de la historia del hombre. La posibilidad de viajes interplanetarios, de intercambiar personas de mundo a mundo. El faraón, maravillado, aceptó la oferta. Firmaron un pacto en donde se explicitaba que el alienígena podría residir en Egipto el tiempo que desease. La criatura vivió en paz el resto de su longeva vida. La tumba se construyó con un diseño que dibujó antes de morir.

Caparat recibió la visita de la policía en el hotel. Le quitaron el papiro y sus cuadernos. Se le obligó a regresar a Francia.

UNA PROEZA INADVERTIDA
Personalmente, es un tanto difícil de creer que la historia que relata Louis Caparat no esté llevada a la exageración. Me he comunicado con el investigador, quien precisó que ningún hecho descrito fue tergiversado. Volvió a afirmar cada uno de sus postulados. Una cosa es cierta; el ayudante enfermo de Caparat pereció. Consta el registro en el hospital. También es real la excavación. Lamentablemente el actual ministro de relaciones exteriores egipcio no ha querido contestar mis e-mails ni mis cartas. El asunto de la Tumba de Cristal de Keops parece fastidiar a algunos mandatarios. ¿Por qué les molesta hablar sobre algo que nunca existió?

fuente:bibliotecapleyades.net

martes, 17 de julio de 2007

Francia publica sus expedientes X en la red

Francia se convirtió este jueves en el primer país del mundo que publica en Internet los archivos de su grupo científico dedicado a la búsqueda de ovnis y la investigación de fenómenos aeroespaciales no identificados.

Los 1.600 casos analizados por el Grupo de Estudios y de Información de Fenómenos Aeroespaciales No Identificados (GEIPAN, siglas en francés) serán paulatinamente colgados en la red y consultables por cualquiera.

El primer testimonio recogido, de 1937
Aunque el grupo no fue creado hasta los años 70, el primer testimonio de este tipo recogido en Francia data de 1937.

Como aperitivo, los aficionados y especialistas podrán acceder a 400 casos a través de la página del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES), del que depende el GEIPAN, que con el tiempo publicará el resto de sus datos, incluidos sus 6.000 testimonios y 3.000 interrogatorios de las fuerzas del orden.

En total, unas 100.000 páginas digitales estarán a disposición del público.

Allí encontrarán las investigaciones, los datos y las pruebas de los casos estudiados por el grupo científico que, en muchas ocasiones, tuvo que concluir que se trataba de fenómenos inexplicables.

"No hay que esperar de nuestros archivos revelaciones, pero esperamos que sirvan a los científicos y que el fenómeno de los ovnis se convertirá, por fin, en un objeto de estudio como cualquier otro", aseguró el actual responsable del GEIPAN.

Algunos de estos serán paradigmáticos en la historia de la búsqueda de ovnis, como el avistado por los miembros de la tripulación de un vuelo en 1994.

El Fraude de los Ovnis Nazis

En otras ocasiones hemos demostrado que muchos OVNIs avistados tras la segunda guerra mundial eran de origen terrestre. Aeronaves no convencionales que, en los ultimos años, han sido mitificadas por tendencias politicas extremistas como muestra de la superioridad intelectual de sus científicos. Pero no todo el monte es orégano. Y no todos los platillos volantes eran nazis.

Tengamos presente que inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial llegó a Estados Unidos, y de allí al resto del mundo, el moderno fenómeno OVNI y la psicosis platillista. Indudablemente, las informaciones sobre "armas secretas nazis" relacionadas con esos platillos eran periodísticamente comerciales... y lo siguen siendo.

Es indiscutible que los alemanes primero, y americanos, canadienses, ingleses, etc., después, diseñaron y fabricaron platillos volantes. La historia aeronáutica tiene sobradamente documentados muchos de esos "platillos terrestres" y serios indicios sobre la existencia de otros. Sin embargo, es justo escuchar también las voces más críticas sobre las exageraciones (e incluso fraudes) que se han elaborado a partir de esa realidad.

Uno de los proyectos discoidales más discutido y polémico es el de la "peonza voladora" de Schriever y otros diseños similares, como los de Habelmohl, Miethe y Bellonzo, mencionados por el mayor Lusar en su libro sobre armas secretas nazis antes citado.

Según opiniones autorizadas que he consultado, "realmente Schriever y Habelmohl eran expertos en autogiros y diseñaron un ala rotante. Miethe era experto en deflectores de chorro (tecnología que hoy se conoce muy bien). Y Belluzzo era un técnico metalúrgico especializado en altas temperaturas relacionadas con las toberas regulables". Pero la pregunta es ¿realmente se construyeron platillos de alta tecnología nazi?.

En su número 9, correspondiente a mayo-junio de 1975, la revista aeronáutica alemana Luftfahrt International publicaba un artículo crítico al respecto que ahora reproduzco:

"¿EXISTIERON REALMENTE LAS PEONZAS VOLADORAS ALEMANAS?
Cuando, al término de la Segunda Guerra Mundial, los aliados procedieron a analizar y publicar parcialmente la enorme documentación sobre armas secretas alemanas, en la prensa se sucedieron artículos sobre "platillos volantes" supuestamente desarrollados y ensayados por los alemanes. Después de la guerra, en una época en que los alemanes quisieron poner definitivamente en claro la naturaleza de las misteriosas "armas V", era muy comprensible tal interés por estos desacostumbrados objetos voladores. Y en el caso de las "peonzas voladoras" este interés se vió reforzado aún más por coincidir con una oleada sobre el avistamiento de foo fighters y OVNIs, a los que se atribuía, sin embargo, un origen completamente distinto.

Antecedentes
Parece ser que, en el caso de las peonzas voladoras, se trataba de objetos formados por un cuerpo central inmóvil, rodeado de un sistema exterior de discos o rotores en rápido movimiento de giro capaces de despegar y aterrizar verticalmente, así como de volar a grandes velocidades tanto en el plano horizontal como diagonal en cualquier dirección. Como es natural, un vehículo de tales características había de tener importancia capital para fines militares.

En los artículos de prensa publicados a partir de 1950, se habla esencialmente de dos tipos diferentes de discos voladores, así como de una mina antiaérea denominada V-7. Y se afirmaba que una de tales peonzas había sido ideada por el capitán de vuelo Schriever y la otra por el ingeniero doctor Miethe. A ambas peonzas se les atribuían unas velocidades indescriptibles.

Según estos mismos artículos, la idea de la peonza de Schriever nació en la primavera de 1941, lográndose en junio de 1942 poner en vuelo un prototipo (inspirado en el conocido juego infantil), lo que en opinión de Schriever confirmó la exactitud de sus cálculos. Se afirma igualmente que en agosto de 1943 el inventor y tres de sus más íntimos colaboradores construyeron en terrenos de la BMW, cerca de Praga, una maqueta gigante del nuevo ingenio volador, sustituyendo en el verano de 1944 las hélices originales por turbinas a reacción. Así, parece ser que en abril de 1945, este disco volador estaba a punto de ser ensayado, aunque antes del final de la guerra sólo se llegó a efectuar un lanzamiento de ensayo (8 de mayo de 1945, a las 20 h), sin llegar a un vuelo, y el 9 de mayo de aquel mismo año, se destruyó el artefacto. Su inventor y constructor se pasó entonces a Occidente llevándose consigo todos los planos del invento.

Contradicciones
Rolf Schriever murió en los años cincuenta. Entre sus papeles se encontraron -aparte de una descripción provisional de construcción no fechada, aunque probablemente posterior a la terminación de la guerra- algunos borradores y esquemas de su artefacto volador, así como recortes de prensa sobre el tema. Las primeras de estas notas de prensa están fechadas el 30 de marzo y el 2 de abril de 1950. Los diligentes reporteros de Der Spiegel, habitualmente acostumbrados a dar las primicias, en este caso sólo consiguieron publicar la sensacional noticia sobre la peonza de Schriever unos tres días antes de que fuera publicada por el semanario Heim und Welt, y probablemente a partir de la misma fuente de información. Ambos artículos, de contenido evidentemente coincidente, podrían haber servido de base para otros reportajes de este tipo que, sin embargo, se diferenciaron bastante, incluso en aspectos básicos, de las dos notas ya citadas.

Tras un examen crítico del material disponible, es fácil detectar una serie de incoherencias. Así, según una de las fuentes, la idea de la peonza de Schriever nació en 1942, mientras que otras afirmaciones hablan de 1941 y otra fuente distinta cita una fecha muy concreta: el 15 de julio de 1941.

Según una noticia, el prototipo de Schriever efectuó un vuelo el 1 de junio de 1942; otros dan como fecha dos días más tarde. Parecidas incoherencias aparecen en relación con el comienzo de la construcción del aparato propiamente dicho: unas veces se cita el año 1943, y otras el 1944.

Pero la emoción todavía aumenta más en lo referente a la terminación del objeto volador. Así, mientras un pretendido testigo presencial -un tal ingeniero Klein- afirma haber visto el vuelo inaugural el 14 de febrero de 1945, el constructor Schriever indica que su ingenio no estaba preparado para el vuelo hasta abril de 1945, pero fue destruido antes de poder efectuar el primer vuelo.

Las declaraciones del "testigo presencial" pierden credibilidad cuando leemos en el diario de guerra de la 8ª flotilla aérea que el servicio meteorológico del 14 de febrero de 1945 anunciaba una capa de nubes muy baja, lluvia, nieve y escasa visibilidad. Parece, por tanto, que la situación meteorológica era difícilmente propicia para efectuar un vuelo experimental con un aparato tan revolucionario, pues con una capa de nubes a partir de 400-800 m de altitud y un cielo cubierto entre 8/10 y 10/10, el aparato habría desaparecido muy pronto de la vista de los observadores.

Ahora bien, las incoherencias no acaban aquí. Según una de las fuentes, en la huida se utilizó como medio de transporte un avión, mientras que otra información cita un automóvil. En el primero de los casos, el destino era Munich y la empresa Dornier, mientras que algunos hablan de la selva bávara, junto a la frontera checoslovaca y otros citan concretamente la población de Regen.

La misma confusión de fechas se produce en torno a la desaparición de la documentación de Schriever. Así, mientras Der Spiegel cita el 4 de agosto de 1948 y la ciudad de Bremerhaven, otras fuentes sitúan el robo el 14 de mayo de 1945, es decir, pocos días después de la huída de Praga. Mientras, otras informaciones lo sitúan unas semanas más tarde.

Técnicamente imposible
Como puede verse, no hay ningún dato que coincida. La historia entera parece muy poco verosímil y probablemente ya habría sido asunto muerto en los años cincuenta si por aquel entonces los técnicos hubieran analizado algo más de cerca el extraño objeto volador.

Porque, con unos cuantos cálculos, habría quedado demostrado muy pronto que con 1.800 revoluciones por minuto se presenta una inmensa aceleración centrípeta que, en tal tamaño (26.200 g), sólo se da en la técnica armamentista; e incluso en este campo es privativo de los proyectiles de pequeño calibre. Con un peso de 560 kg (BMW 003) en el motor de propulsión, para instalar los motores habrían sido necesarias unas espigas de acero muy rígido que, presuponiendo una equilibrada distribución de fuerzas con dos puntos de fijación, exigirían 142 mm. de diámetro y 116 mm. de diámetro con tres puntos de fijación. Pero incluso así, esta pesada fijación sólo habría sido suficiente para la turbina a propulsión que no estuviera en funcionamiento, pero no para aquella que estuviese en marcha, pues en ésta se presentarían pares de inversión del orden de los 110.000 mkp. Así pues, el disco volador concebido por Schriever resultaba imposible de realizar en la configuración prevista.

Aparte de esto y del imposible dato del peso, la imposibilidad estaba dada también por otra circunstancia: con un peso de vuelo de unas tres toneladas, Schriever y sus colaboradores tendrían que haber utilizado unas dos toneladas de material valioso, numerosos instrumentos y nada menos que cinco turbinas de propulsión. Sin embargo, en aquella época tales materiales y turbinas escaseaban, y no era posible adquirirlos ni con dinero ni con buenas palabras. El que quisiera llevar un proyecto de tal envergadura debía comunicar ofcialmente sus pretensiones con la correspondiente justificación. Y sólo en caso favorable podría llegar a obtener los papeles necesarios para el suministro de los materiales. En todo caso, cualquier nuevo proyecto era conocido por los departamentos correspondientes y quedaba registrado oficialmente.

Y resulta que, a pesar de los avatares de la guerra, todas las actas y documentos del ministerio de Speer se conservan íntegramente, así como los registros taquigráficos de todas las conversaciones, además de todos los detalles sobre la distribución de materias primas, personal, dirección de proyectos, etc, correspondientes a los diversos departamentos del Ministerio de Defensa. Y, sorprendentemente, ninguna de estas documentaciones contiene la menor referencia a la peonza voladora de Schriever, el disco volador de Miethe o el proyectil antiaéreo V-7. En otras palabras, ninguno de estos ingenios existió realmente, ninguno de ellos llegó a construirse y, menos aún, llegó a volar.

Durante los primeros años de la postguerra, cuando todavía no se disponía de documentos auténticos acerca de las armas secretas del III Reich, florecieron las fantasías de los investigadores fracasados y de los reporteros exagerados, pues el lector se "tragaba" incluso las más aberrantes historias. Sólo de esta forma resulta explicable que los innumerables artículos -como los referentes a la peonza voladora- pudieran ser publicados sin ningún criterio selectivo y aceptados con la misma falta de criterio por el público. Y algunas personas, por lo visto, siguen creyendo en tales historias, como nos lo prueba una nota publicada a manera de broma en el número de abril de 1972 de la revista interna de la fábrica aeronáutica Fokker, de Bremen.

Dicha noticia, titulada "Descubiertos unos discos voladores en la empresa Fokker", tuvo un éxito inmediato. Fueron muchos los que pidieron más detalles sobre el "arma secreta" presentada en el artículo. Pero, en realidad, se trataba de una simple maqueta elaborada con ayuda de dos manguitos de plástico para clavijas unidos por la parte plana, tres puntas de bolígrafo a modo de patas, así como algunas partes menores. Pintada de forma muy marcial con colores de camuflaje y la cruz de la Luftwaffe, la maqueta parecía auténtica. Y como quedó demostrado, a algunos les pareció demasiado auténtica...

Descripción provisional de la construcción de la peonza voladora de Schriever.

(Datos reunidos sobre la base de un manuscrito del inventor)

El cuerpo del artefacto consiste en una cabina de bola achatada, situada en el centro de un disco plano que hace de ala y que consta de una mitad superior y otra inferior.

En la mitad superior está alojada la cabina de mando para una tripulación compuesta por varias personas, y dispone de instrumental de servicio, navegación, y control de motores.

En la parte inferior, capaz de ser girada en 360º con respecto a la parte superior, se encuentran dos turbinas a reacción con sus respectivos tanques de combustible. Unos elementos elásticos situados debajo de los propulsores sustituyen al habitual tren de aterrizaje.

A la altura del centro de gravedad de este artefacto se encuentra, rodeando la cabina de mando, una especie de anillo en el que, sobre unos cojinetes especiales, gira un disco, una rueda de palas. Las puntas de las 21 palas están encerradas por un aro que no sólo sirve de estabilizador, sino también para reducir la resistencia inducida.

Tres propulsores situados debajo de este disco sirven para propulsar el ingenio. Los propulsores están fijados a unas placas de soporte que sirven al mismo tiempo de tanques de combustible. Para el despegue, el aterrizaje y el vuelo vertical, el disco gira a 1.650-1.800 revoluciones por minuto. Con un peso de tres toneladas, el aparato sube verticalmente a una velocidad de unos 100 m/s. Para el vuelo de crucero, la velocidad de giro se reduce a 500 revoluciones por minuto, y la inclinación de las palas se sitúa de tal forma que no exista empuje ascendente ni descendente; además, se ponen en marcha dos propulsores de la parte inferior del aparato. En vuelo inclinado se ponen en marcha los cinco motores simultáneamente. El gobierno por el eje vertical se efectúa girando la mitad inferior en dirección contraria a la superior."

Resulta evidente que las incongruencias aeronáuticas de "la peonza voladora" en función de los planos que poseemos harían imposible su vuelo en 1944-45. Parece obvio que los "platillos volantes" observados por Klein y fotografiados por Egg, avistados en Praga, simplemente no obedecían al diseño de Schriever, sino a algún otro de los 15 tipos de aeronaves discoidales diseñadas por los nazis.

El descubrimiento del fraude de "los platillos de la Focker" también es un oportuno matiz. La maqueta a la que se alude en el artículo de Luftfahrt continúa, no obstante, apareciendo en los libros de ufología. Recientemente, aparece un tanto retocada y reconvertida en la portada del libro Cosmic Top Secret, de William F. Hamilton III.

Pero el fraude del "platillo Focker" no es más que uno entre tantos. Otros, como "la farsa del Sonder Buró núm. 13" ya han sido denunciados por ufólogos críticos. En este caso, fue Giuseppe Stilo quien afrontaba este affaire en el número 268 de la revista italiana Il Giornale del Misteri, en la cuarta entrega de una interesante serie de reportajes bajo el título de UFO e Nazismo.

El documento definitivo
El último fraude sensacionalista relacionado con los "Platillos Nazis" llegó a España en 1993. A finales de ese año, varias televisiones autonómicas, como Canal-9 o Canal-Sur, emitieron la serie de televisión Noche de Misterio, una producción de La Trinca que contó con importantes personalidades y valiosos documentos.

La serie, dedicada íntegramente a los fenómenos paranormales y misteriosos, dedicó un capítulo al fenómeno OVNI y, entre otros documentales, emitió un breve reportaje (de una productora alemana, según me informaron los responsables) sobre los "platillos volantes nazis". El reportaje se presentó como el documento "definitivo", y esa fue la impresión que dio a muchos investigadores españoles, entre los cuales me incluyo.

El guionista había fusionado en una misma crónica elementos esotéricos, políticos y aeronáuticos. Sabido es que el Reich, especialmente las SS, estaba profundamente influenciado por la simbología esotérica más hermética, y ese atractivo argumento fue hábilmente utilizado por la productora.

Según el guionista, a finales de 1919 un grupo de adeptos a la Sociedad Thule (orden esotérica a la que estuvo vinculado Hitler) se reunió en una sesión mediúmnica para interpretar unos textos en sumerio y en el código templario que la médium Maria Ostig había recibido de "los dioses". En esos mensajes se desarrollaba el concepto de naves circulares y de "platillos volantes". A partir de este momento se iniciaron experimentos que dieron como fruto la construcción del primer platillo propulsado por "energía vril" (concepto extraído de los mitos esotéricos del Mundo Subterráneo) llamado FRZ-1. A ese supuesto platillo le sucederían los FRZ-2, FRZ-3, etc.

En un momento dado se mencionan misiones del FRZ-2 en la Antártida (elemento fundamental en la leyenda del emplazamiento secreto de los supervivientes del Reich). También se cita la legendaria V-7, y llega a mencionarse una supuesta nave interplanetaria, la Haunebu-2, que habría de salir del Sistema Solar, así como la "Máquina Andrómeda", una supuesta nave nodriza con la típica forma de cigarro puro...

Todo el texto del vídeo está ilustrado con una hábil combinación de películas de archivo del Reich y de elementos aeronáuticos (cazas, V-2, zeppelines, etc), simulaciones por ordenador, dibujos de naves discoidales y fotos auténticas y trucadas. Entre las fotos verdaderas aparecen errores que sólo alguien familiarizado con el tema reconocería (por ejemplo: la supuesta imagen del FRZ-2 es, en realidad, el AS6 que describí anteriormente. Tampoco el supuesto plano de la V-7 nada tiene que ver con el diseño original de Schriever...). Muchas de las otras fotos de supuestos platillos son modelos tirados al aire, deliberadamente desenfocados. Entre las pocas cosas reales del vídeo está la declaración de Andreas Egg, aunque también sospecho que ha sido hábilmente montada por el realizador para así poder introducir declaraciones sobre proyectos posteriores a la guerra dentro del contexto del disparatado documental. Sin embargo, no es algo que pueda demostrar.

El efecto del reportaje en cualquier persona mínimamente documentada es de desconcierto, ya que reconoce términos, conceptos y argumentos familiares como la Sociedad Thule, la energía Vril, la orden Sol Negro de la SS, auténticos platillos nazis (como el AS6), verdaderas armas secretas alemanas (la V-2), etc. Y sólo un análisis más detenido de los documentos gráficos delata el fraude. Al margen de que existan incoherencias obvias, como el hecho de que, utilizando películas de aviones, dirigibles o bombas volantes, no exista ni una sola filmación de algo tan importante como esos platillos construídos desde 1934, según el propio documental.

Al margen de exámenes de las supuestas fotos de platillos en vuelo (modelos arrojados y/o suspendidos de hilos), de las actividades achacadas a organizaciones alemanas históricas, o de los diseños y gráficos de las supuestas aeronaves, sometí el vídeo al examen de expertos aeronáuticos e historiadores. En base a ello fue posible detallar un minutado de los fotomontajes y manipulaciones reconocidos a lo largo del documental, en este caso, a cargo de Justo Miranda:

2:00. El Doctor Schumann lleva una capa de caballero templario. El personaje situado a su derecha es una imitación muy buena de Albert Einstein.
3:08. Aviones Heinkel He 46 de la Luftware, 1932, avión de observación lento y de tecnología atrasada para la época. Este aparato participó en la Guerra Civil Española.
3:17. Avión desconocido. Probablemente se trata de una maqueta de las utilizadas en los túneles de viento. Tiene flotadores y un ala delta. El timón de cola tiene la forma característica de los Messerschmitt-Lippisch de la "Serie P.01".
3:37. Secuencia de la película
Frau im Mond (1938).
3:44. Nave desconocida.
3:45. Vista inferior de una maqueta de aeromodelismo (se ven las nervaduras de la estuctura radial bajo el papel tenso).
3:46. Ilustración desconocida.
3:56. Parece una maqueta a escala real del artefacto que voló en Praga. La torreta artillera es irreal y parece instalada para impresionar a los militares y obtener fondos. Las ametralladoras son simuladas.
4:06. La misma maqueta que la aparecida en 3.45.
4:07. Nave desconocida.
4:16. La misma maqueta aparecida en 3.56. (obsérvese el tren de aterrizaje no retráctil sólidamente sujeto y el vehículo semioruga SD.kFZ.11 utilizado para remolcar aviones pesados. Para comparación de escalas, el semioruga mide 5.50 m de largo).
4:26. Ilustración desconocida.
4:31. Ilustración desconocida.
4:43. El "motor Thule" es el diagrama para la instalación del tanque de peróxido de hidrógeno en un cohete V-2 (A4).
4:46. El platillo de Brandiss. Obsérvese en el timón la inscripción AS 6V1 (V1 por Versuch = prototipo).
4:58. Ilustración basada en el "Platillo de Adamski", basada a su vez en un aspirador casero de los años cuarenta.
5:13. Nave desconocida, tal vez una maqueta para pruebas aerodinámicas del artefacto ilustrado en 3.56.
5:24. Ilustración desconocida.
5:36. Ilustración desconocida.
5:42. Secuencia del primer vuelo del prototipo Messerschmitt Me 262 V3 (Versuch 3) matriculado PC+UC el 18/07/42.
5:45. Submarino alemán Tipo VII.
5:47. Bombardero de la Armada Imperial Japonesa Mitsubishi G4M1.
5:49. Lanzamiento experimental de una de las primeras armas V-1 (Fieseler Fi-103) desde el polígono experimental de Peenemünde West en Diciembre de 1942.
5:51. Ilustración del "V-7" (
Le dossier des Soucoupes Volantes, Dargaud, 1972).
5:52. Nave desconocida.
5:59. Ilustración del V-7 con los propulsores erróneamente situados (en uno de los trabajos publicados en Argentina).
6:10. Hovercraft de Andreas Epp (seis hélices sustentadoras y otra bipala grande para crear succión sobre la cara superior del disco). No llegó a volar.
6:34. Maqueta a escala 1/10 del disco de Andreas Epp.
6:42. Ilustración de una versión más avanzada del disco de Epp, con ocho hélices sustentadoras y un diagrama de flujo del motor principal.
6:52. Uno de los primeros modelos a escala del platillo de René Couzinet (1951. El disco exterior es de paletas que giran).
7:32. El mismo ingenio (se ven abiertas las tomas de aire de los motores de sustentación).
7:53. Nave desconocida.
8:08. Nave desconocida.
8:16. Nave desconocida.
8:20. Maqueta de aeromodelismo similar a la aparecida en 3.45.
8:25. Idem.
8:30. Nave desconocida.
8:38. El buque alemán porta-hidroaviones Schwabenland, que explora los territorios antárticos de Nueva Suabia en 1939. La cola es de un hidro Dornier Do 18.
8:43. Nave desconocida.
8:47. Nave desconocida (parece la maqueta de Lindberg sobre la serie Los Invasores.
8:50. Ilustración del libro de R. Lusar.
8:57. Ilustraciones aparecidas en su artículo de
AÑO/CERO.
9:02. Ilustraciones aparecidas en su artículo de
AÑO/CERO.
9:29. Ilustración desconocida.
9:37. Ilustración desconocida.
9:51. Ilustración desconocida.
10:09. Nave desconocida.
10:18. Ilustración desconocida.
10:23. Ilustración desconocida.
10:28. Ilustración desconocida.
10:32. Nave desconocida.
10:40. Ilustración desconocida.
10:47. El mismo artefacto de 3.56, pero sin patas.
10:55. Ilustración basada en el "Platillo de Adamski". Las torretas artilleras son irreales y se hallan en mala posición.
11:06. Otro platillo de Adamski, con torretas simuladas en las semiesferas inferiores.
11:09. Ilustración desconocida.
11:12. Ilustración desconocida.
11:31. Montaje fotográfico hecho con la maqueta de Lindberg de la serie Los Invasores y una torreta artillera ventral de un bombardero Junkers Ju86 de 1936.
11:56. Nave desconocida (probablemente una maqueta).
12:00. Idem 10.47.
12:03. Idem 10.47.
12:05. Extrapolación de 10.55 en versión gigante. Las torretas defensivas son pesados armatostes inútiles en una época en que existían treinta y dos proyectos de misiles aire-aire sólo en Alemania.
12:10. Nave desconocida.
12:14. Nave desconocida.
12:20. Ilustración desconocida, basada en las Naves Nodriza de Adamski.
12:28. Zeppelin británico "R-34" de 1919.
12:36. Otra vez 12.20.
12:48. Ilustración desconocida (Animación Macintosh).
13:03. Nave desconocida.
13:06. Es un globo; véanse las cuerdas de amarre sueltas (las runas de las SS están realmente pintadas sobre la maqueta, no son un truco fotográfico).
13:08. Nave desconocida.
13:11. Nave desconocida.
13:16. No sé qué puede ser. El coche del fondo es un Opel de los años 30. Un amigo me ha sugerido que puede ser un elemento de turbina de una central hidroeléctrica.

La pregunta es ¿cuál es el objeto de este montaje? ¿Simplemente el sensacionalismo comercial?. La verdad es que incluso se podría pensar que la intención de este disparatado relato era la de desacreditar el tema de los "platillos nazis" intentando limitar el problema histórico de esas armas secretas a un absurdo relato de contactos mediúmnicos y sectas esotéricas...

No caigamos en la trampa. Al margen de las manipulaciones y "chanchullos" oportunistas que han intentado explotar el mito de los "platillos volantes" alemanes, éstos existieron antes y después de la guerra... y todavía existen hoy. Y ese es un hecho absolutamente indiscutible.

fuente: mundomisterioso

Ovnis en canarias

Entre los numerosos debates surgidos en la ufología española (Manises, Bárdenas Reales, El Condesito, etc.) se encuentra en lugar destacado el relacionado con un tipo de espectaculares observaciones atribuidas por unos a "fenómenos extraños" -cuando no a naves de origen desconocido- y por otros a los efectos producidos por lanzamientos de misiles y cohetes de las grandes potencias, en particular Estados Unidos, Francia y la ex Unión Soviética. Desde los años 60 del pasado siglo existen testimonios de fenómenos asociados a los efectos de propulsión ocasionados por estos cohetes al interaccionar sus gases de combustión con la alta atmósfera.

En España son tres las zonas geográficas desde las que han sido divisados estos fenómenos: el noroeste -incluyendo las islas Baleares- y el sudeste de la Península Ibérica y las Islas Canarias. Entre los primeros encontramos los sucesos de fecha 23 de febrero de 1971, debido a un cohete Tibere del Centro de Ensayos de Las Landes (CEL) y el 12 de junio de 1974, misil balístico también del CEL. En el centro de la Península y la zona occidental de Andalucía constan observaciones similares provocadas por lanzamientos del Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA), como la del 21 de enero de 1976. De estos casos existen algunas instantáneas fotográficas pero es en las Islas Canarias donde la casualidad quiso que fueran tomadas algunas de las mejores. De uno de estos casos canarios (5 de marzo de 1979) existen varias colecciones de fotos realizadas desde diversos puntos de la geografía canaria. Y este es también uno de esos sucesos que más polémica ha generado en círculos ufológicos platillistas, convertido desde pocos días después de tener lugar en un fenómeno de origen extraño o "extraterrestre".

Sólo el desconocimiento de los medios de comunicación permitió que se iniciara un debate que perduró durante décadas, a pesar de que ya entonces existían diversas fotos del rastro de estos lanzamientos para comparar. En otras ocasiones, algunos investigadores como Juan José Benítez y el canario José G. González han pretendido desviar la atención publicando fotos de cohetes que en nada se parecen a las conocidas por todos: la trampa está en que en esas tomas se observa un cohete justo en el momento de emerger del mar y en ningún caso a gran altura, que es cuando producen los espectaculares efectos luminosos en la atmósfera (1).

Las cinco observaciones canarias multitudinarias debidas a lanzamientos de misiles balísticos son:

  • 22 de noviembre de 1974. Un resplandor rojo fue visto ascender a gran velocidad, para luego extender su luminosidad de forma circular. Este fenómeno se repitió tres veces.
  • 22 de junio de 1976. Desde el horizonte fue observado un punto de luz elevándose, al mismo tiempo que se expandía, hasta formar una enorme semiesfera brillante. Un turista extranjero logró fotografiar dicho fenómeno.
  • 19 de noviembre de 1976. Un punto luminoso fue visto elevarse hacia el cielo en espiral y expandirse hasta adquirir un diámetro gigantesco.
  • 24 de marzo de 1977. Un objeto rojizo que pareció salir del mar se elevó rápidamente, efectuando piruetas, dejando atrás un enorme resplandor que duró diez minutos.
  • 5 de marzo de 1979. Fue el más espectacular de todos. Unos multicolores círculos concéntricos fueron divisados en el horizonte, del que salió disparado al cielo un punto de luz que soltaba un chorro luminoso, que se fue dilatando hasta formar una campana luminosa gigantesca. Se lograron decenas de fotografías, que ufólogos sensacionalistas calificaron erróneamente como "ovnis" hasta el presente.

No sólo los ufólogos abogaron desde un principio por la naturaleza balística de estas observaciones. En relación con las del 5/3/79 Vicente-Juan Ballester Olmos se hizo eco en Los OVNIs y la Ciencia (2) de las opiniones de cualificados científicos en este campo, impresiones que son extensibles al resto de la casuística. Por ejemplo, Claude Poher jefe de la División de Cohetes-Sonda del Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES) se encontraba aquella tarde en pleno Océano Atlántico y pudo divisar el espectacular juego de luces. Poher confirmó que, sin ningún género de dudas, se trató de un cohete lanzado desde un submarino en inmersión. Para el Dr. D.G. King-Hele, una autoridad mundial en satélites artificiales del Ministerio de Defensa Británico se trató, tras examinar las fotografías, del vapor luminoso desprendido por un cohete, posiblemente lanzado a unos 1.000 kilómetros al oeste de las Islas Canarias. A ello hay que añadir el impecable estudio realizado por Manuel Borraz, Los Gigantes de Gáldar y los avistamientos canarios (3), donde zanjaba definitivamente la absurda polémica en torno a estos cinco relevantes episodios al calcular de forma muy aproximada las distancias mínimas a las que se hallaban de las costas canarias y la altura sobre el nivel del mar.

Las características de los fenómenos y estos expertos dictámenes eran suficiente para dar por cerrados estos casos. Pero en 1999 fue posible obtener una confirmación definitiva, cuando Jonathan McDowell, doctor en Astrofísica por la Universidad de Cambridge (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics), una de las principales autoridades mundiales en esta materia, nos proporcionó datos técnicos de cada uno de estos cinco lanzamientos, que casan casi al minuto en tres de ellos con las observaciones canarias (4).

Vamos a aportar nueva evidencia documental para reforzar, indirectamente, nuestra ya confirmada hipótesis mediante la comparación de algunas fotos de los sucesos canarios de 22/6/76 y 5/3/79 con instantáneas de otros lanzamientos de misiles RECONOCIDOS POR LA POTENCIA LANZADORA. En primer lugar veamos algunas de las fotos canarias que dieron la vuelta al mundo en los años 70 (haga click sobre la imagen para agrandarla):


22/06/1976 5/03/1979 5/03/1979 5/03/1979 5/03/1979 5/03/1979

Y a continuación algunas de las muchas fotos de misiles en las que se observan los efectos prácticamente idénticos que producen los misiles a gran altura en la sucesiva quema de etapas, no en el instante de emerger, que es como, falazmente, se los ha presentado en alguna ocasión. Le pedimos al lector que compare y juzgue:


3/02/1998 1997 28/10/1987 2/10/1997 2/10/1997

A la vista de las imágenes (5) es obvia la identidad total entre los fenómenos canarios y los efectos de los lanzamientos balísticos a gran altura. Se prueba así, una vez más, la falsificación histórica a la que se han visto sometidos estos episodios por parte de quienes perpetúan falsos misterios como éstos.

Esperamos que este ensayo comparativo sirva para eliminar definitivamente la irracional polémica en torno a esta casuística.


NOTAS:

(1): Véase por ejemplo "No eran misiles. Polémica en torno a los avistamientos OVNI de Canarias", José G. González, Karma 7, 305, julio 1999. Por cierto, que en este artículo el autor comete un monumental error al confundir el suceso inexplicado de 24/11/74 con el primero de la serie "balística", el de fecha 22/11/74).

(2): Plaza y Janés, 1989, Barcelona.

(3): Monografía 1 Cuadernos de Ufología, Fundación Anomalía. (Véase el apartado "Publicaciones" de este número). Como complemento a este ensayo de M. Borraz publiqué dos artículos en los que detallaba la historia de los dos casos más importantes, 22/6/76 y 5/379: "La verdad sobre el caso 22/6/76", Espacio y Tiempo, enero 1995, pp. 12-21 y 'El "ovni" de la discordia', Enigmas, mayo 1996, pp. 78-84.

(4): "¡Identificados! Los OVNIS de Canarias fueron misiles Poseidón". Vicente-Juan Ballester Olmos y Ricardo Campo Pérez. En Revista de Aeronáutica y Astronáutica, 701, marzo 2001.

(5): Véase también, por ejemplo, esta web: http://www.freqofnature.com/photos/mmiii/index.html.

y este es el recorte de periodico donde esplican que fueron unos misiles

Caso Manises

El 11 de Noviembre de 1979, con una hora de retraso en su salida, el Supercaravelle de la Compañía Aérea TAE procedente de Salzburgo (Austria), vuelo JK-297, con 109 pasajeros austriacos a bordo, despega del Aeropuerto de Son Sant Joan de Mallorca con destino a Tenerife.
Supuesta foto de uno de los ovnis del Caso Manises.
A los mandos del avión se encontraba el comandante Javier Lerdo de Tejada, con catorce años de experiencia y más de 8.000 horas de vuelo. En la cabina viajaban también Ramón Zuazu, como segundo piloto y Francisco Javier Rodríguez, como mecánico del avión.

Trayectoria del avión y visuales prolongadas hacia las extrañas luces rojas.
Cuando solo llevaban 20 minutos en el aire y tras una breve comunicación con Control Barcelona, comenzaron a recibir una extraña señal de socorro por el canal de emergencia (121.5 Mhz). Según les informó el centro del control aereo, aquella ininteligible señal procedía de un punto situado a unas 40 millas al noreste de Valencia, justo en la trayectoria del vuelo del TAE.
La tripulación intentó buscar un sentido a aquel mensaje, pero fue inútil. Parecía como si el autor desconociera el codigo Morse.
El comandante apagó las luces del habitáculo para prestar mayor atención al exterior y fue cuando Francisco Javier Rodríguez, mecánico del avión, pudo divisar dos extrañas luces rojas a la izquierda del avión. Aquellas potentes luces parecían haber salido de la nada y se dirigían con celeridad hacia el avión.
A las dos de la madrugada el capitán Fernando Cámara despegaba a bordo de un caza Mirage F-1.
La tripulación consultó a Control Barcelona, con la intencion de averiguar si aquellas luces correspondian a las de algún tráfico identificado. La respuesta fue rotunda: "Negativo, no hay ningún tráfico notificado".

Las luces seguían aproximándose y J. Lerdo de Tejada
decidió comprobar si aquello que les perseguía era
inteligente: ascendió a 28.000 pies para dejar atrás
aquellas luces pero, inexplicablemente el objeto aceleró
mucho más rápido que el avión y se situó a menos de media
milla (unos 700 metros). A partir de ese momento, éste
comenzó a realizar una serie de maniobras imposibles para
cualquier aeronave convencional, como si estuviese jugando
con el avión dejando boquiabiertos a los atónitos pilotos.
Fue entonces cuando Tejada, con un avión comercial en
peligro y con la vida de todos sus pasajeros en juego (y
tras dar la voz de alarma el director del Aeropuerto de
Manises el Sr. D. Miguel Morlán, quién observó el objeto
luminoso no identificado a 30º sobre el aeropuerto) desvía
al Supercaravelle de su rumbo programado realizando un
aterrizaje de emergencia en el aeropuerto valenciano de
Manises.

A su vez, en el Centro de Operaciones de Sector de
Torrejón de Ardoz (Madrid), donde se situa el radar Pegaso,
el operador de radar no salía de su asombro. Pese a
localizar sin dificultad la traza del avión la pantalla del
radar no reflejaba rastro alguno del misterioso objeto.

El oficial de aviación, que contemplaba aquella
escena ordenó entonces un nuevo chequeo del espacio aéreo y,
en contacto con Escuadrón de vigilancia Aérea de Benidorm
(EVA 5), logró distinguir hasta cinco objetos volando entre
los nueve mil y los once mil metros. Estaba claro, el TAE
estaba siendo perseguido por varios objetos no
identificados.

A las dos de la madrugada el capitán Fernando Cámara
despegaba de la base aérea de Los Llanos (Albacete) a bordo
de un caza Mirage F-1 del ejército español para interceptar
el objeto.

El avión, en pocos minutos, localizó sobre la
vertical de Valencia una luz extraña pero, a pesar de que
viajaba a 1.000 kilómetros por hora, no consiguió disminuir
la distancia con aquel objeto. Al llegar a Valencia, Cámara
solicitó incrementar su velocidad a 1.4 de Mach, es decir, a
velocidad supersónica. Era la única forma de disminuir la
distancia entre aquellas misteriosas luces y el moderno caza
de combate.

Fue entonces, al aproximarse, cuando distinguió una
forma como de un tronco de cono del que emanaba la luz. El
capitán notó, también, unas extrañas interferencias. Tampoco
aquel objeto daba señal en infrarrojos (no emitía ninguna
fuente de calor). Debía de propulsarse por alguna energía
desconocida.

Después de una hora y media de persecución estéril y
a riesgo de no tener suficiente combustible, Cámara puso
rumbo a la base sin poder acercarse a las extrañas luces.

La "luz" detuvo su persecución al Supercaravelle a
30 millas del aeropuerto de Valencia, se estimó las
dimensiones de aquella extraña forma luminosa en unos 200
metros de diámetro. Se detectaron en el radar hasta tres
formas no identificadas sobre nuestro espacio aéreo.

Las misteriosas luces pudieron ser observadas por
numerosos testigos e incluso se encendieron las luces de
emergencia de la pista en previsión de un posible vuelo en
problemas...

El objeto, de forma esferica, parecía estar dividido
en dos partes iguales. La parte superior era de color verde,
mientras que la inferior emitía un resplandor rojizo en su
parte derecha y blanco en la izquierda. Pero aquella no iba
a ser la unica luz inusual observada esa noche en las
cercanias del aeropuerto.

Había dos luces mas, una sobre la torre de control y
otra sobre la base Aérea de Manises, que se mantuvieron
estaticas en el aire durante casi dos horas.

Algunos testigos, entre ellos el director del
aeropuerto, pudieron observar tambien las evoluciones de una
cuarta luz: minutos después de que el primer objeto
apareciera sobre los depositos de combustible de la empresa
Campsa, pudieron ver como un punto luminoso
blanco-anaranjado salía del primero, volando en dirección a
la mencionada base aerea.

Los técnicos de la torre de control al verlo
pensaron que se trataba del caza que se habia enviado en
misión de interceptación, y encendieron las luces de la
pista con la intención de facilitar su aterrizaje. Sin
embargo, el mando de defensa les comunicó que aquel tráfico
no podia ser el Mirage F-1, ya que este se encontraba a 32
millas de allí.

Once meses más tarde el diputado socialista Enrique
Múgica formularía en el congreso de los diputados tres
preguntas al gobierno que supondrían una investigación
oficial:

1- ¿ Qué clase de aparato provocó el desvio del
Supercaravelle de la compañía TAE en la noche del 11 de
noviembre de 1979 ?.

2- ¿ Por qué tres tráficos de origen desconocido
permanecieron durante más de cuatro horas sobre el espacio
aéreo español ?.

3- ¿ Qué clase de aparatos obligaron al despegue en
alerta de un Mirage F-1 de la base de Los Llanos
(Albacete)?.

Era la primera vez que el gobierno reconocía la
existencia del fenómeno OVNI aunque dieciocho años después,
estas preguntas sigan todavía sin responder.

La investigación del juez informador supuso requisar
los negativos fotográficos de los testigos mallorquines,
además de interrogatorios a los pilotos civiles y militares
y comprobaciones meteorológicas así como la invervención de
aviones americanos.

Ninguna de ellas dio frutos y, hasta hoy, se ignora
quien violó nuestro espacio aéreo obligando aterrizar un
avión de pasajeros.

Fuente: http://joseluisfdez.eresmas.com

Calaveras de Cristal

Los lugares en los que se han hallado estas tallas están ubicados generalmente en América Central, concretamente en ruinas aztecas y mayas.
Las calaveras de cristal están cortadas con la forma de un craneo humano, varían en forma, tamaño y tipo de cristal.

La más conocida de estas calaveras es la "Skull of Doom" (Calavera de la Muerte, o del Juicio Final) descubierta por Mitchell-Hedges, el cual afirmó que fue desenterrada por su hija Anna en 1927, durante una expedición realizada en las ruinas mayas de Lubaantum (Belize), tras mover unas grandes piedras que cubrían un altar de uno de los templos mientras buscaban huellas de la Atlántida.

Tiene características muy similares a la de una verdadera calavera humana, como una mandíbula móvil con sus dientes.


Hasta ahora no se ha logrado determinar la forma en la que fue tallada, ya que se trata de un trabajo imposible de realizar por los más talentosos escultores o ingenieros de nuestra época. Fabricada con cristal puro de cuarzo, tanto la mandíbula como el cráneo provienen de la misma roca.
Es anatómicamente perfecta, seguramente sea la representación de un cráneo femenino debido a su pequeño tamaño, 12,7 cm. de altura, mientras que su peso es de 5 kg.

El craneo, perfectamente tallado en cristal de roca, presenta un alto grado de dureza (siete sobre diez, en la escala de Mohs), de lo que se deduce que sólo mediante fundición del mineral y utilizando un molde, o mediante el uso de un diamante podría obtenerse algo parecido.
Pero los mayas no poseían la suficiente capacidad técnica para semejante trabajo.

En el año 1970 la familia Mitchell-Hedges entregó el craneo los laboratorios de Hewlett Packard para su estudio.
Pudo comprobarse que el cristal fue tallado en contra del eje natural del cristal, algo totálmente ilógico, pues esto provocaría la rotura de la pieza de cuarzo, aun usando tecnología láser.
Otro hallazgo sorprendente consistió en que no había evidencias del uso de herramientas metálicas.

Hasta ahora se han descubierto varios craneos en distintos lugares del mundo, pero sólo estas nueve parecen auténticas:

- SKULL OF DOOM. Descubierta en 1927 por Mitchell-Hedges en las ruinas mayas de Lubaantum, Belize.

- MAYA. Descubierta en Guatemala en 1912.

- LAZULI. Tallada en lapislázuli. Descubierta en 1995 al norte del Perú por indigenas incas.

- JESUITA. Se tiene noticias de ella desde 1534. San Igancio de Loyola, fundador de los Jesuitas, la tuvo en su poder.

- SHUI TING ER. Tallada en amazonita, descubierta hace 130 años por el arqueologo chino Yeng Fo Huu en el suroeste de Mongolia.

- OCEANA. Esculpida en cuarzo. Pertenecia a un campesino Brasileño que vive en una región remota de la Amazonia. Se cree que fue descubierta por indigenas nomadas de esta región.

- ET. Descubierta en 1906 en Guatemala. Es de cuarzo ahumado. Se caracteriza por la forma puntiaguda del cráneo y mandibula pronunciada. Tiene cierto aire no humano.

- MAX. La mayor calavera de cristal conocida.

- BABY LUV. De cuarzo rosa, descubierta en 1700 por un monje del monasterio de Luov (Ucrania). La conservaban desde hacia cientos de años.

El misterio de las calaveras es enriquecido también por una leyenda que se remontaría a los mayas.
Tal leyenda cuenta que en el mundo existen 13 calaveras de cristal de tamaño natural, y cuando todas sean descubiertas, transmitirán a los hombres todo su conocimiento.

Los Discos Dropa

Las Montañas Bayan Kara Ula, es una de las áreas más aisladas de la Tierra. La ciudad más cercana a ella es Lhasa, en el Tíbet, a una distancia de 640 km. al sur, por terreno infranqueable. Actualmente está habitada por dos tribus de gente muy distinta a la gente de los pueblos de alrededor: Los autodenominados Dropa y los Han, y simplemente no encajan en ninguna categoría racial establecida por antropólogos.

En primer lugar, son de pequeña estatura. La altura media de un adulto es 1 metro y 25 centímetros, son amarillos, sus cabezas son desproporcionadamente grandes y casi calvos, y sus ojos son grandes y azulados, pero no de aspecto oriental. Sus rasgos son prácticamente caucásicos, y sus cuerpos son sumamente delgados y delicados. El peso medio de un adulto, es aproximadamente de 50 kilos.



EL DESCUBRIMIENTO


En 1938 Chi Pu Tei, profesor de arqueología de la Universidad de Beijing, conducía a algunos sus estudiantes en una expedición a una serie de cuevas que se entrelazan en las montañas de Bayan Kara Ula, sobre las fronteras de China y Tíbet.

Según se adentraban, se dieron cuenta de que mas que cuevas, era un sistema complejo de túneles artificiales y despensas. Las paredes eran cuadradas y cristalizadas, como si el corte en la montaña hubiera sido realizado con una fuente de calor extremo. Dentro de las cuevas hallaron lugares de entierro, y en ellos unos extraños esqueletos. Estos esqueletos eran pequeños y delgados y con cráneos muy desarrollados.

Al principio se pensó, que las cuevas había sido el hogar de una especie hasta ahora desconocida de primate. Pero esta idea se desechó al encontrar los esqueletos enterrados. El mismo profesor Chi Pu Tei dijo:

¿ Quien conoce algún primate, que entierre a otro?


Otros descubrimientos realizados en las cuevas excluyeron definitivamente la idea, que estos restos eran de monos.

Sobre las paredes había Pictogramas tallados del cielo: el Sol, la Luna, las Estrellas y la Tierra, con las líneas de puntos que los conectan. Pero aun faltaba el descubrimiento más fantástico de todos. Semienterrado, debido a la suciedad de la cueva, había un disco de piedra, obviamente realizado por la mano de una criatura inteligente. El disco tenía 22.7 cm del diámetro y 2 cm de grueso, también tenía un agujero en el centro, perfectamente circular, de 2 cm de diámetro. De aquí surgía un surco fino en espiral hacia el exterior con caracteres escritos.

Éste disco, ha sido datado entre 10.000 y 12.000 años de antigüedad (mucho más antiguo que las dataciones oficiales de las grandes pirámides de Egipto). Pero no fue el único, en total han sido encontrados 716 platos. Y cada uno con caracteres diferentes.


LOS DISCOS


Los discos únicamente habían sido etiquetados, junto con el resto de los hallazgos de la expedición, y guardados en la Universidad de Beijing, desde el día de su descubrimiento. En el transcurso de esos 24 años, otros habían intentado descifrar las extrañas inscripciones de los discos, pero sin éxito alguno. Fue el profesor Tsum Um Nui quien, en 1962 y al enterarse de la historia de los discos, se propuso el descifrar el significado de estos.

Él y sus colegas intuyeron que los surcos espirales no eran simples dibujos, sino más bien, una escritura increíblemente antigua, grabada de algún modo desconocido y de un tamaño casi microscópico.

Si esto fuera cierto, sería la escritura conocida más antigua del mundo, ya que, como se expuso anteriormente, los discos tienen una antigüedad de 8,000 a 12,000 años. Para empezar, el profesor, ayudado de una lupa, fue transcribiendo minuciosamente los caracteres del disco a un papel.

Durante este proceso, al profesor le iban asaltando preguntas tales como:

  • ¿Cómo pudo un pueblo primitivo realizar unos discos tan exactos?

  • ¿Cómo labraron una escritura casi microscópica en la piedra?

  • ¿Quiénes eran y para qué fin realizaron estos cientos de discos?

Una vez que los caracteres de todos los discos fueron copiados, el profesor Tsum Um Nui y sus colegas, comenzaron la ardua tarea de intentar descifrar su contenido. Finalmente, probando, intercambiando dibujos por palabras y frases, llegó a descifrar parte del código o escritura.

Hecho esto, se dedicó a ordenar los discos, de la forma más coherente que pudo, y así, hacer una trascripción parcial. La historia que en los discos se contaba era simplemente asombrosa.

LA HISTORIA


El profesor pasó a papel la trascripción, así como sus conclusiones y lo presentó en la universidad para su posterior publicación, la cual lo prohibió tajantemente.

Fue en 1965, cuando inesperadamente, un artículo escrito por el filólogo ruso Vyacheslav Saizev, apareció en la revista alemana Das Vegetarische Universum, y en la revista Anglo Rusa, Sputnik, contando la historia de los discos, su composición, y un extracto sobre lo que había sido descifrado por el profesor Tsum Um Nui. Los discos cuentan la historia de una nave espacial procedente de un planeta lejano que tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en las montañas de Baian Kara Ula

Los tripulantes de la nave espacial (Dropas) buscaron refugio en las cuevas de las montañas y a pesar de que sus intenciones eran pacíficas, los Dropa no fueron comprendidos por los miembros de la tribu Ham, los cuales, ocupaban las cuevas vecinas y pensando que eran enemigos que querían apoderarse de su territorio, persiguieron y mataron a algunos de ellos.


Cuando finalmente la tribu de los Ham comprendieron el lenguaje, por señas de los Dropa, los admitieron en su territorio al saber que los recién llegados tenían intenciones pacíficas. Los discos también cuentan como los Dropa, fueron incapaces de reparar su nave espacial y la imposibilidad de volver a su planeta de origen, teniendo entonces que quedarse a vivir en la Tierra.